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El metal su valor y sus cuidados

Guía completa de metales en joyería: cuál elegir y cómo cuidarlo

Durante mucho tiempo nos han enseñado que el valor de una joya depende casi exclusivamente del metal del que está hecha. Que el oro es “mejor”, que la plata es “segunda opción”, que otros metales simplemente no cuentan.

Pero, y si el valor no fuera solo eso? Y si existen muchas más posibilidades que no conoces?

En joyería, como en muchas cosas, el precio y el prestigio social no siempre cuentan toda la historia. El oro es valioso porque es escaso y porque el mercado lo ha decidido así.Pero cuando hablamos de llevar una joya, el valor cambia.
Importa cómo envejece, cómo combina contigo, cómo te hace sentir.

Y eso no siempre depende del precio del metal.

Por ejemplo, el latón suele tener mala fama simplemente porque no es oro ni plata. Y sin embargo:

  • Es resistente.

  • Tiene un tono cálido precioso.

  • Es versátil.

  • Es accesible.

¿Se oscurece con el tiempo? Sí.
Pero también lo hace la plata y de esta parte tampoco se habla demasiado.

La diferencia está en el cuidado. Un latón bien mantenido puede durar años y mantener un aspecto espectacular. Y lo mejor: permite crear piezas únicas a un precio mucho más honesto.

Muchas veces no es que un metal sea “peor”. Es que no tiene el mismo relato detrás.

A cada metal le pasan cosas. Y no, no significa que se estropeen. Te cuento:

El latón, por ejemplo, puede oscurecerse o perder brillo. A veces incluso puede dejar una pequeña marca verdosa en la piel. No es alergia, es simplemente el cobre reaccionando con la humedad, el sudor o tu propio pH. Puede pasar si hace calor, si usas perfume o si la pieza ha estado guardada mucho tiempo. Y aquí viene lo interesante: no siempre necesitas devolverle el brillo espejo. A veces basta con matizar suavemente la zona con una lija muy fina y dejarla con un acabado más satinado, más orgánico. Incluso puede que te guste más así. Puedes utilizar una lija de grano 1200 o el estropajo verde de la cocina. Ten en cuenta que esta opción será para matizar la pieza, por lo que perderás el brillo espejo si lo tuviese, pero queda un resultado que personalmente me encanta. 

Con la plata ocurre algo parecido. Se oscurece, sí. Pero no porque sea mala, sino porque reacciona de forma natural con el aire, el ph de tu piel o cremas y perfumes. Si la dejas guardada meses, se pondrá más negra que si la usas a diario. El mar, la piscina o ciertos productos aceleran ese proceso. Pero la plata siempre se puede limpiar, pulir o incluso transformar. ¿Sabías que también puedes matizarla en casa con una lija muy suave o el mismo estropajo verde de la cocina y darle un acabado completamente distinto? No todo tiene que ser brillo espejo. 

La mayoría de joyerías ofrecen el servicio de mantenimiento de joyas donde la puedes llevar a que te la pulan de nuevo. 

El oro tampoco es intocable. No se oxida fácilmente, pero se raya, pierde brillo y se desgasta con el uso.  Envejece de otra manera, pero también cambia.

Y luego están los baños, algo de lo que casi no se habla. Muchas piezas llevan un baño de oro que con el tiempo puede desgastarse. Y cuando eso pasa, no siempre hay que verlo como el final. Puedes volver a chapar la pieza si quieres recuperar el brillo inicial. Pero también puedes dejar que aparezca el metal base. O incluso preferir ese acabado más suave, menos brillante, más vivido. El baño del metal es un tema como tal del que os hablaré en otro post explicándoos qué diferencias hay entre baño y chapado para que a la hora de elegir vuestra joya podáis hacerlo con toda la información necesaria para tomar una decisión.

Nos han enseñado que una joya bonita es una joya brillante. Pero a veces el resultado que buscas no es brillo. A veces es textura. A veces es carácter.

Entender lo que llevas puesto cambia la forma en la que lo valoras. Y también la libertad con la que lo eliges.

Y hasta aquí esta primera entrada.

Me apetecía empezar por aquí porque entender los materiales cambia completamente la forma en la que miramos una joya. Si has llegado hasta el final, gracias por quedarte.

Me encantará saber qué te ha parecido. Si te ha resultado útil, si te ha sorprendido algo o si hay algún tema sobre el que te gustaría que escriba en próximas entradas.

Este espacio también es para eso: para compartir, aprender y hablar de joyería sin mitos ni secretos. Te leo. 💛 Apertas 

 

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